La suerte del debutante: los debuts más exitosos en la Copa del Mundo
La Cita Orbital de 2026 tendrá un ingrediente especial, porque al menos cuatro selecciones debutantes llegarán al torneo con la ilusión de dejar de ser simples invitadas para convertirse en protagonistas. Cabo Verde —África—, Curazao —Norteamérica, Centroamérica y el Caribe—, Uzbekistán —Asia— y Jordania —Asia— ya aseguraron su lugar en el Mundial que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México, y tendrá tendrá 48 selecciones, 104 partidos y un escenario ampliado que abre la puerta a historias nuevas, de esas que suelen convertir a un equipo desconocido en tema de conversación mundial.
Con los repechajes ya cerrados, el mapa quedó más claro: los debutantes confirmados son Cabo Verde, Curazao, Uzbekistán y Jordania, mientras que Congo DR e Iraq obtuvieron los dos cupos finales del Play-Off Tournament. Surinam, que era una de las selecciones cercanas al radar colombiano por su ubicación en el norte de Sudamérica, se quedó en el camino tras disputar esa ruta de clasificación. Aun así, su presencia en la pelea por un cupo confirmó que el Caribe y el entorno futbolístico más próximo a Colombia empiezan a ganar más peso en el mapa mundialista
Para Colombia, el caso de Curazao tiene un matiz especial por su cercanía caribeña y futbolística, porque es uno de esos vecinos que llega sin cartel de gigante, pero con el sueño intacto de firmar un batacazo ante rivales de más nombre.
Todos los debutantes estarán decididos a causar una impresión positiva en su primera participación. Dado que la experiencia en torneos importantes es un recurso fundamental para las selecciones nacionales, no será una tarea sencilla lograrlo. Pero ahí está precisamente el atractivo, porque cada Mundial necesita una cenicienta, un equipo capaz de desordenar los pronósticos y firmar un batacazo ante selecciones con más historia, más plantilla y más presión.
Sin embargo, selecciones como Cabo Verde, Curazao, Uzbekistán y Jordania pueden inspirarse en los siguientes 11 equipos, todos ellos capaces de hacer mucho más que simplemente participar en su primera aparición en el escenario mundial. Los hinchas colombianos ya están mirando de reojo quién puede ser la próxima cenicienta del torneo, esa selección que aparece sin cartel de favorita y termina amargándole el verano a una potencia. Ojo con nuestros vecinos de Curazao, que buscan seguir los pasos de aquellos equipos que llegaron en silencio y terminaron haciendo ruido en la historia mundialista.
Dado que hubo tantos debutantes en las tres primeras ediciones, se han excluido los torneos de 1930, 1934 y 1938 para los fines de este artículo. Las selecciones se presentan sin un orden específico.
Croacia (1998)
Croacia declaró su independencia en 1991 como parte de la disolución de Yugoslavia. Admitida en 1994, la Copa del Mundo de ese año llegó demasiado pronto para que los Vatreni pudieran competir, pero se clasificaron para la Eurocopa 1996 al liderar un grupo por delante de Italia. En ese torneo disputado en Inglaterra, Croacia firmó una destacada carrera hasta los cuartos de final, donde sufrió una ajustada derrota por 2-1 ante Alemania.
Bajo la dirección de Miroslav Blažević, Croacia se clasificó para Francia 1998 tras imponerse a Ucrania por un global de 3-1 en el repechaje, un triunfo que desató celebraciones en Zagreb y más allá.
Fueron uno de los tres debutantes de su grupo aquel verano, ya que los también recién llegados Japón y Jamaica los acompañaron junto a la bicampeona Argentina. Croacia perdió por poco ante los sudamericanos, pero las victorias en sus otros dos partidos le aseguraron un lugar en la fase eliminatoria.
Croacia superó a Rumanía por 1-0 en los octavos de final, antes de lograr una sorprendente victoria, un batacazo histórico por 3-0 ante Alemania en los cuartos. Su recorrido llegó a su fin en las semifinales, cuando Croacia fue derrotada 2-1 por la anfitriona Francia, pero se recuperó para ganar el partido por el tercer puesto, imponiéndose 2-1 a los Países Bajos.
Con seis goles en su haber, Davor Šuker ganó la Bota de Oro ese año. Sin embargo, Croacia no era un equipo de un solo hombre: Robert Prosinečki, Zvonimir Boban y Robert Jarni también destacaron mientras los Vatreni superaban todas las expectativas en su primera aparición en el escenario mundial. Su campaña sigue siendo el espejo ideal para cualquier debutante que sueñe con algo más que competir: llegar, creer y tumbar a un gigante cuando nadie lo espera.
Portugal (1966)
Tras terminar segundo en su grupo de clasificación en cinco de seis intentos, Portugal finalmente logró clasificarse en 1966. Ubicada en un grupo junto a Checoslovaquia, Rumanía y Turquía, la selección portuguesa ganó cuatro de sus seis partidos para terminar en primer lugar y asegurar su plaza en el torneo de Inglaterra.
En 1966, el torneo contaba con solo 16 equipos, lo que le otorgaba una concentración de calidad que se ha ido diluyendo con las expansiones posteriores. Eso no significa que haya sido un error ofrecer más plazas a selecciones de África, Asia y otros continentes poco representados, pero en la década de 1960 clasificarse ya implicaba ser uno de los mejores equipos del planeta.
Portugal llegó al torneo como una posible sorpresa, un candidato incómodo, de esos capaces de armar un batacazo si el cuadro se abría a su favor. Su equipo contaba con figuras como Eusébio y Mário Coluna, dos jugadores que habían ayudado al Benfica a conquistar la Copa de Europa a comienzos de la década, por lo que el conjunto dirigido por Manuel Afonso no era precisamente un desconocido. Al mismo tiempo, alcanzar las semifinales fue un logro extraordinario para un equipo debutante.
Portugal venció a Hungría por 3-1 y a Bulgaria por 3-0 en sus dos primeros partidos de aquel verano, antes de lograr una impresionante victoria por 3-1 frente a la campeona vigente, Brasil. Después superó un susto enorme en los cuartos de final, remontando un 3-0 en contra para vencer 5-3 a la sorprendente aguerrida Corea del Norte en Goodison Park, estadio del Everton.
La aventura de Portugal llegó a su fin en las semifinales, tras caer por 2-1 ante la anfitriona Inglaterra. Sin embargo, pocos días después se hizo con la medalla de bronce al vencer 2-1 a la Unión Soviética en el partido por el tercer puesto.
Senegal (2002)
Camerún fue la primera selección africana en alcanzar los cuartos de final de una Copa del Mundo, pero su histórica gesta en 1990 llegó en su segunda participación en el torneo, tras haber estado presente también en 1982. Podría decirse, entonces, que la carrera de Senegal hasta los cuartos de final en 2002 fue un logro aún más impresionante, ya que se produjo en su campaña debut.
Senegal se perfilaba como una fuerza emergente en el panorama africano. Cuartofinalista en la Copa Africana de Naciones de 2000, alcanzó la final del torneo de 2002, disputado en Malí en enero y febrero. Senegal sufrió la decepción en la tanda de penaltis aquel día, al perder ante Camerún desde los once metros tras un empate 0-0, pero fue su primera aparición en la gran final del torneo.
Un talentoso grupo de jugadores, que incluía a futuros futbolistas de la Premier League como El Hadji Diouf, Papa Bouba Diop y Amdy Faye, entre otros, ya había superado a Marruecos y Egipto en un exigente grupo de clasificación para la Copa del Mundo.
Senegal era la gran no favorita frente a la vigente campeona Francia en el partido inaugural del torneo en Japón y Corea del Sur. Fue un partido con fuertes connotaciones políticas, al enfrentar a Senegal contra su antigua potencia colonial. Se esperaba que Francia ganara con facilidad, pero Bouba Diop marcó el único gol del partido para completar una increíble sorpresa uno de los grandes batacazos modernos en un debut mundialista.
Senegal empató después con Dinamarca —1-1— y Uruguay —3-3— para asegurar el segundo lugar de su grupo, antes de que un gol de oro le diera una victoria por 2-1 en la prórroga ante Suecia en los octavos de final. En los cuartos de final la situación se invirtió, ya que Turquía marcó mediante un gol de oro, pero los Leones de la Teranga regresaron a Senegal como héroes. Su debut dejó una lección que todavía vale para 2026: un equipo debutante, bien trabajado y sin complejos, puede cambiar el tono de todo un torneo en apenas 90 minutos.
Irlanda del Norte (1958)
Antes de participar en Suecia 1958, Irlanda del Norte solo había ganado un partido de clasificación para la Copa del Mundo. También parecía tenerlo difícil en la fase clasificatoria para 1958, al quedar emparejada con Italia y Portugal en un grupo de tres equipos. Sin embargo, Irlanda del Norte venció a ambos en casa para liderar su grupo y asegurar su lugar en el torneo gracias a una victoria por 2-1 sobre los italianos ante 50.000 aficionados en Windsor Park.
El equipo de Peter Doherty logró otra sorpresa, una campaña inesperada en el propio torneo. Todos los grupos eran fuertes aquel verano, pero el de Irlanda del Norte lo era especialmente: Alemania Occidental, Argentina y Checoslovaquia fueron sus rivales en la primera fase. Un gol de Wilbur Cush les dio una victoria por 1-0 sobre checos y eslovacos en la primera jornada, antes de que Irlanda del Norte cayera 3-1 ante Argentina unos días después.
Así, todo se decidió en su tercer partido de la fase de grupos frente a Alemania Occidental. Irlanda del Norte se puso en ventaja en dos ocasiones en Malmö y, aunque finalmente empató 2-2, ese punto fue suficiente para mantener vivas sus opciones de avanzar a la fase eliminatoria.
En aquel entonces no se utilizaba la diferencia de goles como criterio de desempate, por lo que Irlanda del Norte y Checoslovaquia disputaron un partido de desempate tras terminar igualadas en puntos. Un partido muy cerrado se fue a la prórroga, donde Peter McParland anotó su segundo gol en el minuto 97 para darle a Irlanda del Norte una victoria por 2-1.
Los hombres de Doherty fueron claramente superados por Francia en los cuartos de final, al caer por 4-0 ante un equipo inspirado por Just Fontaine, pero Irlanda del Norte se despidió con la cabeza en alto. Aquel recorrido no tuvo la etiqueta mediática de otros batacazos más modernos, pero sí la esencia de competir contra rivales superiores y avanzar cuando casi nadie lo imaginaba.
Ucrania (2006)
De 1930 a 1990, Ucrania compitió como parte de la Unión Soviética. En términos futbolísticos, fue una importante fuente de talento para la selección nacional. Jugadores como Oleg Blokhin, Anatoliy Demyanenko y Leonid Buryak eran originarios de Ucrania, al igual que el icónico entrenador Valeriy Lobanovskyi, quien dirigió a la Unión Soviética en tres etapas distintas.
Ucrania se convirtió en miembro independiente de la FIFA en 1992, y la selección nacional intentó por primera vez clasificarse para la Copa del Mundo de cara a la edición de 1998. Ucrania se quedó a las puertas en esa ocasión y también se perdió Japón-Corea del Sur 2002, pero logró hacer lo suficiente para asegurar su plaza en el torneo de 2006 en Alemania.
El sorteo fue, en cierto modo, favorable para Ucrania, pero aun así mereció reconocimiento por terminar en lo más alto de un grupo que incluía a Turquía, semifinalista en 2002, a la vigente campeona de Europa Grecia, además de Dinamarca, Albania, Georgia y Kazajistán. Con uno de los mejores delanteros del mundo en ataque, Andriy Shevchenko, Ucrania llegó a Alemania decidida a causar una buena impresión.
Eso fue exactamente lo que hizo, aunque no de inmediato. Una derrota por 4-0 ante España en la primera jornada supuso un duro golpe de realidad, pero Ucrania no bajó los brazos y posteriormente venció a Arabia Saudita por el mismo marcador. Una victoria por 1-0 sobre Túnez fue suficiente para que Ucrania avanzara a los octavos de final como segunda del Grupo H.
Siguió un enfrentamiento notoriamente cerrado ante Suiza, en el que ninguno de los dos equipos logró marcar en 120 minutos de juego. Eso condujo a una tanda de penaltis en la que los suizos tampoco lograron anotar, lo que dio a Ucrania una victoria por 3-0. Italia la derrotó por 3-0 en los cuartos de final, pero los aficionados ucranianos quedaron encantados con el esfuerzo de su equipo. No fue una historia de fútbol vistoso, sino de resistencia competitiva, otra manera de explicar cómo un debutante puede meterse entre los ocho mejores del mundo.
Nigeria (1994)
A pesar de ganar cinco de sus seis partidos de clasificación en el camino hacia México 1986, Nigeria se quedó fuera del torneo tras perder un repechaje a doble partido frente a Túnez. Las Super Eagles también fallaron en su intento de llegar a Italia 1990, pero finalmente aseguraron su presencia en una Copa del Mundo al superar por poco a Costa de Marfil en la cima de su grupo de clasificación rumbo a Estados Unidos 1994.
No sería la última vez que Nigeria quedaría encuadrada en el mismo grupo que Argentina, campeona en 1986, subcampeona en 1990 y favorita en 1994. No sería la última vez que Nigeria quedó encuadrada en el mismo grupo que Argentina, campeona en 1986, subcampeona en 1990 y favorita en 1994.
Las Super Eagles se adelantaron de forma sorpresiva ante Argentina antes de terminar perdiendo 2-1, pero cerraron la fase de grupos con una victoria por 2-0 sobre Grecia. Eso dejó a Nigeria, Argentina y Bulgaria igualadas con seis puntos, pero la mejor diferencia de goles de la selección africana le permitió avanzar a la fase eliminatoria en el primer lugar. Para cualquier debutante de 2026, Nigeria ofrece una referencia muy clara, ya que no basta con defenderse y esperar; también se puede llegar al Mundial con personalidad, atacar a los grandes y obligar al mundo a tomar nota.
Dirigida por el entrenador neerlandés Clemens Westerhof, la selección de Nigeria contaba con jóvenes como Sunday Oliseh y Jay-Jay Okocha, además de Finidi George, Rashidi Yekini y el futuro seleccionador Stephen Keshi. A Nigeria no le faltaba talento y su avance a los octavos de final no fue ninguna casualidad.
Las Super Eagles no pudieron avanzar más allá de esa ronda, al caer 2-1 ante Italia tras la prórroga, pero estadísticamente sigue siendo su mejor actuación en el escenario mundial. Para cualquier selección debutante que llegue a la Cita Orbital con ambición, aquella Nigeria de 1994 sigue siendo una referencia: jugar sin complejos, atacar a los grandes y obligar al mundo a tomar nota.
Corea del Norte (1966)
Durante gran parte de su historia, la Copa del Mundo no hizo realmente honor a su nombre. En la edición de 1966 en Inglaterra, 14 de los 16 participantes provenían de Europa y Sudamérica, mientras que México, de la CONCACAF, ocupaba una de las plazas restantes. Eso dejaba solo un lugar para toda África y Asia combinadas.
Corea del Norte se quedó con esa plaza. Es justo decir que contó con cierta ayuda en el camino. Después de que la FIFA negara a África una plaza de clasificación directa, las 15 naciones que se habían inscrito en el proceso desde ese continente anunciaron de inmediato un boicot.
La FIFA decidió entonces organizar un torneo de cuatro equipos en el que participaron Corea del Sur, Sudáfrica, Corea del Norte y Australia. Pero las leyes de apartheid de Sudáfrica provocaron su descalificación, y Corea del Sur se retiró después de que el evento se trasladara de Japón a Camboya. Eso dejó un repechaje a doble partido en Phnom Penh entre Corea del Norte y Australia, con victoria para los primeros por un global de 9-2.
En 1966 se sabía aún menos sobre Corea del Norte —tanto del país como de su selección de fútbol— de lo que se conoce hoy. Algo más de 23.000 aficionados la vieron caer por 3-0 ante la Unión Soviética en Middlesbrough en la primera jornada, pero Corea del Norte supo plantarse en un empate 1-1 frente a Chile unos días después.
Luego llegó el momento extraordinario: una victoria por 1-0 sobre Italia en su tercer partido de la fase de grupos permitió a Corea del Norte clasificarse para la fase eliminatoria. Después se puso 3-0 ante Portugal en los cuartos de final, solo para encajar cinco goles en un emocionante partido de ocho tantos. Para entonces, los jugadores de Corea del Norte ya habían ganado muchos amigos y admiradores. Fue un batacazo de manual, inesperado, recordado durante décadas y todavía citado cuando se habla de debutantes capaces de incomodar a una potencia. Una selección casi desconocida eliminando a una potencia europea en una noche imposible de borrar.
República de Irlanda (1990)
Tras terminar cuarta de cinco en su grupo de clasificación para México 1986, la República de Irlanda destituyó al seleccionador Eoin Hand y nombró a Jack Charlton como su sustituto. Fue una decisión controvertida en algunos sectores: Charlton había nacido al otro lado del mar, en Inglaterra, y había ganado la Copa del Mundo con los Three Lions en 1966.
Sin embargo, el exdefensor no tardó en convencer a quienes dudaban de él. Llevó a Irlanda a la Eurocopa 1988 y luego la guió en el proceso de clasificación rumbo al Mundial de Italia 1990. Irlanda terminó entre los dos primeros del Grupo 6, por detrás de España pero por delante de Hungría, Irlanda del Norte y Malta, y así logró clasificarse al torneo por primera vez en su historia.
El estilo de juego directo de Charlton no era del gusto de los más puristas, pero sin duda resultó eficaz. El entrenador también aprovechó la amplia diáspora irlandesa y convocó a varios jugadores que, al igual que él, habían nacido y crecido en Inglaterra.
Irlanda no ganó ninguno de sus partidos de grupo en Italia, pero tampoco perdió ninguno. El equipo de Charlton empató 1-1 tanto con Inglaterra como con los Países Bajos y, entre esos dos encuentros, protagonizó un empate sin goles frente a Egipto. Tras cerrar la fase de grupos con un registro idéntico al de los neerlandeses, Irlanda terminó segunda después de un sorteo, mientras que los Países Bajos también avanzaron como uno de los mejores terceros.
Otro empate 0-0 le esperaba en los octavos de final, antes de que Irlanda superara a Rumanía en la posterior tanda de penales. Una ajustada derrota por 1-0 ante Italia marcó el final de su campaña, pero Irlanda dejó en alto el nombre del país al alcanzar los cuartos de final. Fue una clasificación construida desde el orden, la resistencia y el oficio; no todos los debutantes hacen ruido con goleadas, algunos se ganan el respeto sobreviviendo partido a partido.
Arabia Saudita (1994)
El fútbol saudí ha ganado protagonismo en los últimos años, con la Saudi Pro League atrayendo a grandes figuras de Europa, Sudamérica y África. Los Halcones Verdes también protagonizaron uno de los mayores sorpresas batacazos en la historia de la Copa del Mundo en Qatar 2022, cuando el equipo de Hervé Renard venció 2-1 a la futura campeona Argentina en la fase de grupos.
Ese resultado queda como el mejor de su historia, pero Arabia Saudita no pudo aprovecharlo para avanzar a la fase eliminatoria. Por eso, 1994 sigue siendo el punto más alto para los tres veces campeones asiáticos, que se coronaron reyes de su continente en la Copa Asiática de 1984, 1988 y 1996.
Arabia Saudita perdió ante Japón en la final de ese torneo en 1992, pero un año después aseguró uno de los dos cupos asiáticos para la Copa del Mundo, junto a Corea del Sur. Aun así, pocos esperaban algo de los saudíes en Estados Unidos, y la mayoría de los aficionados los consideraba simples participantes sin opciones reales.
Sin embargo, Arabia Saudita asumió con entusiasmo su papel de equipo revelación. Ofreció una gran actuación ante los Países Bajos, se adelantó en el marcador, pero terminó perdiendo 2-1 tras encajar el gol decisivo en los minutos finales. Pero los saudíes reaccionaron y vencieron 2-1 a Marruecos, y luego sorprendieron con un triunfo por 1-0 ante Bélgica que les aseguró el segundo lugar en el Grupo F.
El sueño saudí llegó a su fin con una derrota por 3-1 ante Suecia en los octavos de final, pero 1994 es un verano que el país del Golfo nunca olvidará, sobre todo porque desde entonces no ha vuelto a alcanzar la fase eliminatoria. Esa campaña demuestra que un debutante puede necesitar apenas una fase de grupos para cambiar la percepción global sobre su fútbol.
Gales (1958)
Irlanda del Norte debutó en Suecia en 1958 y también lo hizo Gales, una de las otras Home Nations junto a Inglaterra y Escocia. Los Dragones tendrían que esperar otros 64 años para volver a aparecer en el torneo, por lo que 1958 ocupa un lugar especial en los libros de historia del fútbol galés.
Gales terminó en segundo lugar en su grupo de clasificación, por delante de Alemania Oriental y por detrás de Checoslovaquia. Fue uno de los nueve segundos clasificados en el proceso de la UEFA, junto con la República de Irlanda, Bélgica, Bulgaria, los Países Bajos, Polonia, Rumanía, Italia y España.
En lugar de ordenar a esos equipos por puntos o diferencia de goles, se realizó un sorteo para decidir quién representaría a Europa en los repechajes intercontinentales. La suerte estuvo del lado de Gales, cuyo nombre fue el elegido en el sorteo. Superó a Israel con autoridad, imponiéndose por 4-0 en el marcador global para avanzar a la fase final en Suecia.
Gales hizo mucho más que simplemente participar ese verano. En su primer partido empató 1-1 con Hungría, subcampeona cuatro años antes, y luego repitió el mismo marcador frente a México. Un empate sin goles ante Suecia en su tercer partido dio paso a un desempate frente a Hungría, que Gales ganó por 2-1 gracias a los goles de Ivor Allchurch y Terry Medwin.
Se esperaba un duelo de dominio absoluto en los cuartos de final frente a Brasil, pero Gales compitió con valentía en Gotemburgo y solo cayó por 1-0, con Pelé marcando el gol decisivo en el minuto 66. En conjunto, fue una destacada actuación de los debutantes, que solo perdieron uno de sus cinco partidos en Suecia. Para una selección debutante, competirle así al futuro campeón del mundo también puede sentirse como una victoria moral.
Ghana (2006)
Ghana se convirtió en apenas la tercera selección africana en alcanzar los cuartos de final de la Copa del Mundo en 2010, y también superó las expectativas cuatro años antes. Las Black Stars dieron sus primeros pasos en el escenario mundial en Alemania 2006 y dejaron una gran impresión ese verano.
Pocos lo vieron venir. Ghana no logró clasificarse para la Copa Africana de Naciones 2004 y, en la edición de 2006 —disputada apenas unos meses antes de la Copa del Mundo—, quedó eliminada en la fase de grupos tras terminar por detrás de Nigeria y Senegal.
El seleccionador Ratomir Dujkovic superó ese tropiezo, en gran parte porque ya había clasificado a Ghana para Alemania. Los debutantes quedaron encuadrados en el Grupo E, donde les esperaban partidos ante la futura campeona Italia, la selección de Estados Unidos, cuartofinalista en 2002, y la República Checa, considerada una de las posibles sorpresas del torneo.
La derrota por 2-0 ante Italia en la primera jornada se consideró algo previsible, pero Ghana no perdió la confianza. Un gol tempranero de Asamoah Gyan le permitió tomar el control en su siguiente encuentro ante la República Checa, y Sulley Muntari amplió la ventaja en el minuto 82 para darle a Ghana su primera victoria en el mayor evento deportivo del mundo. Una victoria por 2-1 frente a Estados Unidos permitió al equipo de Dujkovic avanzar a los octavos de final.
Ghana no pudo avanzar más allá de esa ronda y cayó por 3-0 ante un Brasil repleto de figuras en Dortmund, en su primer cruce de eliminación directa. Ghana no logró avanzar más allá de esa instancia y perdió por 3-0 ante un Brasil lleno de estrellas en Dortmund, en su primer partido de eliminación directa. Aun así, su debut confirmó que el fútbol africano seguía ampliando su peso competitivo y que los equipos nuevos podían llegar al Mundial listos para ganar partidos importantes, no solo para acumular experiencia.
Por eso, de cara a la Cita Orbital de 2026, los debutantes merecen algo más que una mirada curiosa. Cabo Verde, Curazao, Uzbekistán y Jordania llegarán con recorridos distintos, pero con una misma oportunidad: transformar su primera Copa del Mundo en una historia que se recuerde durante décadas.
Para Colombia, el foco sobre Curazao tiene un componente cercano y emocional, porque el Caribe también forma parte de ese paisaje futbolístico que se siente próximo. Y aunque Surinam se quedó a las puertas, su pelea por un cupo refuerza la sensación de que los vecinos de la región empiezan a tocar la puerta con más fuerza.
La historia mundialista ya enseñó que los debutantes pueden ser mucho más que comparsas. Algunos resisten, otros atacan, otros eliminan gigantes y otros firman un batacazo que cambia para siempre la memoria de un torneo. Esa es la pregunta que empieza a rondar entre los hinchas colombianos antes del verano de 2026:¿quién será la próxima cenicienta capaz de incomodar a los grandes en la nueva Copa del Mundo?